Playas de Tarragona

Costa Daurada

Practicar deporte en grupo en las playas de la Costa Daurada.

Mens sana in corpore sano», dice la cita latina. En la Costa Daurada, entre los vestigios de esta cultura antigua, parece permanecer todavía el proverbio como algo a tener en cuenta, al menos, durante los meses de verano. En esta época, el litoral de Tarragona acoge una serie de actividades deportivas que tienen como objetivo disfrutar del tiempo libre en un entorno natural mientras se cuida la mente y el cuerpo. Aerobic, tai-chi, aquagym, pilates o gimnasia de mantenimiento son algunas de las opciones abiertas al público.

La playa de l’Arrabassada, en Tarragona, propone cada mañana de lunes a viernes una clase de aeróbic en la arena. «Practicamos un aeróbic muy básico, con pasos sencillos», comenta Irache Pérez, monitora de esta actividad. Tras un tiempo de calentamiento, los practicantes van aprendiendo los pasos progresivamente hasta acabar de conformar una coreografía. Alrededor de 30 personas realizan, durante una hora, ejercicios cardiovasculares en este contexto agradable y relajante que, además de diversión, proporcionan beneficios para el organismo y aumentan la quema de calorías.

La oferta deportiva en la playa de Torredembrarra es amplia y atractiva. En períodos de dos horas, a partir de las 8 y media de la mañana y de las 7 y media de la tarde, entre los habituales, como el aeróbic, la batuka o la gimnasia de mantenimiento, se ha incluido este año como novedad el aquagym. Eliana Silla dirige una combinación de ejercicios que incluyen el tai-chi, el pilates y el yoga. «Trabajamos la fuerza muscular, además de practicar la respiración y de relajarnos», explica la monitora. La batuka, por el contrario, mezcla el baile y el deporte con ritmos latinos o flamenco, y proporciona una mayor diversión y energía. Mientras que los jóvenes se inclinan por actividades como ésta, los mayores prefieren la tranquilidad del yoga. El aquagym, de moda en los últimos tiempos, resulta algo similar al típico aeróbic aunque con la dificultad añadida de las corrientes de agua y la arena mojada.

Con una toalla y ropa cómoda, cualquiera puede tomar parte en estos ejercicios de verano. Durante la tarde, el público suele ser juvenil, mientras que en las primeras horas abundan los deportistas maduros. Extranjeros y locales a partes iguales se animan a bajar a la playa para pasar un rato divertido. Sin embargo, esto no es lo único que les motiva. «Muchos acuden por recomendación médica», indica Gerónimo Hércules, monitor de las actividades más movidas de Torredembarra. Además, Eliana añade: «El ejercicio, y más en este entorno, cambia el estado de humor, mejora el sueño, te mantiene activo».

En Torredembarra también se pueden practicar otros deportes de grupo por libre. Porterías de fútbol, redes de vóley y de tenis-playa, o las canastas de baloncesto que se instalarán en los próximos días, ofrecen a quienes lo deseen la posibilidad de divertirse con los amigos o improvisando partidos entre visitantes. Además, en esta zona deportiva tienen lugar, cada fin de semana, torneos, competiciones y master class durante las tardes.

La Pineda combina en sus playas oferta deportiva de tierra y de mar. El aeróbic y el aquagym se alternan a lo largo de la semana para conformar una propuesta que se mantiene hasta finales de agosto. En la Porta del Mar, además, las redes de vóley permiten seguir con el deporte más allá de lo que marcan las clases. De la misma manera que Salou, que también cuenta con este tipo de actividades, al igual que la mayoría de las playas de la Costa Daurada, que aprovechan el buen tiempo para ofrecer una completa agenda de deportes en grupo.

Fuente/diaridetarragona.com


Salvamento Marítimo descarta que los restos procedan de la gran mancha detectada el sábado.
Los restos de fuel que aparecieron ayer incrustados en la arena a lo largo de una quincena de kilómetros de la costa de Tarragona, los que median entre Calafell y Creixell, han alarmado a los bañistas y a al Generalitat. La Agencia Catalana de l’Aigua ha destinado hoy hasta diez embarcaciones para patrullar la zona: el temor de que el gasóleo procediera de la enorme mancha de hidrocarburos detectada el sábado, con una extensión cuadrángular de unos 800 metros por lado, habría anticipado una oleada de crudo en dirección al litoral. No será así: Salvamento Marítimo ha notificado esta mañana a los ayuntamientos afectados (Calafell, El Vendrell, Roda de Barà i Creixell) que el fuel depositado en la arena procede de otro barco que habría limpiado sus tanques a pocos kilómetros de la costa, han asegurado fuentes municipales.
El fuel aparecido ayer, en forma de pequeñas galletas de color oscuro, obligó a izar las banderas rojas en algunas playas del Vendrell aunque esta mañana el litoral de las localidades afectadas ha amanecido con bandera verde y no se prevén más afectaciones. Tampoco ayer se preveía ninguna incidencia. La subdelegada del Gobierno en Tarragona subrayó por la mañana que ninguna mancha de hidrocarburo alcanzaría la playa.

A media tarde el fuel llegaba a la costa, aunque finalmente se trataba de otra mancha de dimensiones muy reducidas y con distinta composición a los de la mancha principal. “Son sólo desechos de algún barco que habrá dejado los residuos a su paso por Tarragona y ha proseguido su ruta”, ha atemperado el Ayuntamiento del Vendrell. Se trata de una práctica ilegal que ocurre “demasiado a menudo”, han lamentado las mismas fuentes municipales. El Gobierno mantiene activada la fase de alerta por contaminación en Cataluña.

Fuente/elpais.com


La costa es el aparador de lo que más se lee.
La única queja de los lectores bañistas de las playas de Tarragona es que sean tan gruesos los libros más solicitados de la temporada estival. Por lo demás, la «tranquilidad y la brisa del mar» hacen que la costa sea el escenario perfecto para devorar cualquier libro, según los que compartían ayer la siesta con un libro en l’Arrabassada.

Abacus y la librería la Capona, ambas ubicadas en Tarragona, tienen entre sus tres más vendidos la saga Millennium al completo, la obra póstuma del periodista sueco Stieg Larsson, con más de un millón de ejemplares vendidos en España. El Silencio, del también periodista Gaspar Hernández, y Las alas de la esfinge, de Andrea Camilleri, les siguen en el ranking. Éstos lucen en las toallas junto a literatura épica e histórica, además de otros ensayos actuales.

«Nos hemos traído a Jorge Bucay en nuestro primer día de playa», comentan las hermanas Laura y Olga Barrio, de 28 y 33 años. La menor está ya apurando El camino del encuentro, escrito por el terapeuta argentino, y la otra Cuentos para pensar. Ambos libros lucen el adhesivo de la Biblioteca Municipal de Tarragona: «me toca devolverlos ya», se acuerda una de las chicas. Muy cerca de ellas, Andrea Jiménez, de 15 años y Sandra Ruiz, de 14 años, no leen nada, aunque una ya se ha ventilado todas las entregas de Crepúsculo, la sensación adolescente del momento, y su compañera va por el camino: «aunque nos tendríamos que leer On és el tigre?, los deberes de verano para el IES La Canonja».

Unas toallas más allá, Cottereau, un turista francés de mediana edad, relee su versión gala de Ángeles y Demonios, de Dan Brown, y piensa rematar el verano con alguno de la trilogía de El señor de los anillos. Leer las andanzas de la investigadora Lisbeth Salander, protagonista de la saga Millennium, no entra en los planes de Cottereau, pero sí en los de su vecina en la arena.

Adictos a ‘Millennium’

Acomodada en una silla plegable a tocar del Mediterráneo, que anda algo revuelto, María tiene en sus manos la versión en catalán de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. «Y tengo ya la tercera parte de la saga, que me la han regalado», añade. «Además, le dedicaré mis horas a Te daré la tierra, de Chufo Llorens», confesaba María, «y una amiga me dejará El último patriarca, de la catalana Najat el Hachmi».

Carme Garrull, de 42 años y vecina de la Granadella, en Lleida, lee a toda máquina para acabar el segundo de Millennium y entregarse al tercero. «Es un vicio, es fantástica», elogia el tomo, «es una novela que hierve y hace que hiervas». Su marido reposa tranquilo tumbado a su lado, ya que aún no ha sucumbido al fenómeno Larsson: «todo llegará, ya se enganchará, como todos», apunta Carme. Su hija, una niña de unos 10 años, sostiene un librito rosa, El codi del drac, y también se declara forofa de Gerónimo Stilton, un personaje de una serie de libros para niños protagonizados por roedores.

El último de Millennium es el que también hojea la madre de Ana, españolas pero residentes en Bélgica. Tan solo tres horas antes habían llegado a Tarragona y ya se encuentran en l’Arrabassada, descansando y demostrando que lo de Larsson es «un boom mundial, además mi madre lo pasea allí donde va». También está de actualidad el libro de Joan Fernández, de 25 años, Ensayo sobre la ceguera, de Saramago, una obra recién adaptada a la gran pantalla.

«En la playa no me concentro». Inelda González, de 67 años, ríe y explica que lo que se lleva a sus escapadas a la playa no es un libro, sino a su nieta, «me toca estar pendiente de ella, y con mucho gusto». La catedral del mar, de Idelfonso Falcones, es su última lectura, y ahora espera a que su marido, Josep Maria Vicario, le pase el Diari de Tarragona: «A falta de un libro, buena también es la prensa».

Fuente/diaridetarragona.com