Una austríaca hace escala en O Beque en su recorrido por el litoral ibérico hasta Santiago.

Klarissa Sailer lleva más de diez meses andando con Santiago de Compostela como destino. Pero no recorre ninguno de los caminos más comunes, sino que está bordeando toda la costa de la península ibérica. Partió en octubre del pasado año y desde el sábado descansa en Moaña. Esta mañana emprenderá su viaje para afrontar las últimas 15 etapas. La austríaca define este último año como “la experiencia más bonita de toda mi vida”, y no descarta regresar andando hasta su país para ver también León y Salamanca, “si las fuerzas no me fallan”, matiza.

FRAN GUTIÉRREZ SAS – MOAÑA
Dejar aparcados todos los problemas y preocupaciones para ponerse a andar durante meses y descubrir mil y un parajes distintos puede parecer una utopía para la mayoría de la gente, pero no lo interpretó así Klarissa Sailer, una austríaca que a sus 42 años decidió cambiar de aires y se cogió un avión hasta Tarragona. Desde la ciudad catalana emprendió el reto de caminar hasta Santiago de Compostela, pero no siguió el camino estándar, sino que lo hace bordeando toda la costa de la península ibérica. El 2 de octubre del pasado 2008 empezó a dar sus primeros pasos por territorio español, y desde entonces no dejó de conocer lugares que define como “maravillosos” ni de vivir aventuras diarias. El pasado sábado llegó a Moaña, y se asentó en el camping de O Beque. Hoy continuará su viaje, encarando ya la recta final de un recorrido que espera concluir en apenas dos semanas.

La peregrina asegura que emprendió la andadura animada por un amigo suyo, “que se fue andando desde Viena hasta Tokio durante tres anos, después me enseñó las fotos y me animó a que hiciera algo parecido, así que me embarque en este proyecto”. Aparte de buscar nuevas experiencias y ampliar horizontes su viaje también tiene un sentido espiritual, pues ella no oculta su fe cristiana. Sailer no duda en calificar los más de 10 meses de travesía como “la experiencia más bonita de mi vida”, y espera prolongarla al menos durante otros dos meses, “tras pasar unos días en Santiago tengo la intención de ir a León y a Salamanca. Y si las fuerzas no me fallan a lo mejor regreso andando hasta Neukirchen –su ciudad de Austria–”.

Klarissa Sailer repasa una a una las cosas que más le han llamado la atención de su viaje. De Cataluña recuerda, sobre todo, el delta del Ebro. De su recorrido por la fachada mediterránea también destaca la zona vieja de Valencia. “Es increíble el contraste que hay entre el casco histórico y la zona nueva cercana al puerto de esta ciudad”. Pero critica con firmeza el urbanismo “exagerado” de esa costa, “sobre todo de la Costa del Sol”. Si tiene que elegir no lo duda ni un instante: “Me gusta más la costa atlántica de la península, porque es más salvaje y vive más cerca de la naturaleza”.

La austríaca se financia el viaje con la indemnización que recibió cuando su empresa acometió una reducción de plantilla. Desde entonces se muestra contenta de “no vivir a tanta velocidad y poder dedicar tiempo a ver lo que hay a mi alrededor”.

Fuente/farodevigo.es/