La costa es el aparador de lo que más se lee.
La única queja de los lectores bañistas de las playas de Tarragona es que sean tan gruesos los libros más solicitados de la temporada estival. Por lo demás, la «tranquilidad y la brisa del mar» hacen que la costa sea el escenario perfecto para devorar cualquier libro, según los que compartían ayer la siesta con un libro en l’Arrabassada.
Abacus y la librería la Capona, ambas ubicadas en Tarragona, tienen entre sus tres más vendidos la saga Millennium al completo, la obra póstuma del periodista sueco Stieg Larsson, con más de un millón de ejemplares vendidos en España. El Silencio, del también periodista Gaspar Hernández, y Las alas de la esfinge, de Andrea Camilleri, les siguen en el ranking. Éstos lucen en las toallas junto a literatura épica e histórica, además de otros ensayos actuales.
«Nos hemos traído a Jorge Bucay en nuestro primer día de playa», comentan las hermanas Laura y Olga Barrio, de 28 y 33 años. La menor está ya apurando El camino del encuentro, escrito por el terapeuta argentino, y la otra Cuentos para pensar. Ambos libros lucen el adhesivo de la Biblioteca Municipal de Tarragona: «me toca devolverlos ya», se acuerda una de las chicas. Muy cerca de ellas, Andrea Jiménez, de 15 años y Sandra Ruiz, de 14 años, no leen nada, aunque una ya se ha ventilado todas las entregas de Crepúsculo, la sensación adolescente del momento, y su compañera va por el camino: «aunque nos tendríamos que leer On és el tigre?, los deberes de verano para el IES La Canonja».
Unas toallas más allá, Cottereau, un turista francés de mediana edad, relee su versión gala de Ángeles y Demonios, de Dan Brown, y piensa rematar el verano con alguno de la trilogía de El señor de los anillos. Leer las andanzas de la investigadora Lisbeth Salander, protagonista de la saga Millennium, no entra en los planes de Cottereau, pero sí en los de su vecina en la arena.
Adictos a ‘Millennium’
Acomodada en una silla plegable a tocar del Mediterráneo, que anda algo revuelto, María tiene en sus manos la versión en catalán de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. «Y tengo ya la tercera parte de la saga, que me la han regalado», añade. «Además, le dedicaré mis horas a Te daré la tierra, de Chufo Llorens», confesaba María, «y una amiga me dejará El último patriarca, de la catalana Najat el Hachmi».
Carme Garrull, de 42 años y vecina de la Granadella, en Lleida, lee a toda máquina para acabar el segundo de Millennium y entregarse al tercero. «Es un vicio, es fantástica», elogia el tomo, «es una novela que hierve y hace que hiervas». Su marido reposa tranquilo tumbado a su lado, ya que aún no ha sucumbido al fenómeno Larsson: «todo llegará, ya se enganchará, como todos», apunta Carme. Su hija, una niña de unos 10 años, sostiene un librito rosa, El codi del drac, y también se declara forofa de Gerónimo Stilton, un personaje de una serie de libros para niños protagonizados por roedores.
El último de Millennium es el que también hojea la madre de Ana, españolas pero residentes en Bélgica. Tan solo tres horas antes habían llegado a Tarragona y ya se encuentran en l’Arrabassada, descansando y demostrando que lo de Larsson es «un boom mundial, además mi madre lo pasea allí donde va». También está de actualidad el libro de Joan Fernández, de 25 años, Ensayo sobre la ceguera, de Saramago, una obra recién adaptada a la gran pantalla.
«En la playa no me concentro». Inelda González, de 67 años, ríe y explica que lo que se lleva a sus escapadas a la playa no es un libro, sino a su nieta, «me toca estar pendiente de ella, y con mucho gusto». La catedral del mar, de Idelfonso Falcones, es su última lectura, y ahora espera a que su marido, Josep Maria Vicario, le pase el Diari de Tarragona: «A falta de un libro, buena también es la prensa».
Fuente/diaridetarragona.com